Cannabis índica y meditación

La meditación es una práctica ancestral y su origen es incierto. Con frecuencia se ha asociado a prácticas religiosas, ya que el hombre desde tiempos primitivos ha experimentado la necesidad de profundizar en su interior para tratar de conectar con la deidad o el absoluto. Su significado más corriente, sin embargo, es el de pensamiento concentrado, análisis profundo de cualquier cuestión. Cuando decimos que alguien “está meditando”, solemos imaginar a esa persona enfrascada en la resolución de algún problema complejo y en este sentido la meditación se asocia con la filosofía e incluso con la ciencia (es justo lo que hacía Newton cuando supuestamente cayó la manzana del árbol y le dio la clave sobre la ley de la gravitación universal).

Sin embargo, en el zen y en otras prácticas orientales, la meditación tiene un carácter algo distinto de nuestra concepción occidental y es aquí donde el cannabis puede desempeñar un papel importante. En la meditación de estilo zen, la persona no analiza, no sopesa pros y contras de un abstruso problema, ni tampoco busca un acercamiento afectivo o una comunicación con una deidad más allá, sino que, por el contrario, el objetivo es vaciar la mente lo más posible. Se trata de frenar la cadena de pensamientos que circula de forma permanente en nuestro cerebro cuando estamos conscientes y que en muchas ocasiones es fuente de estrés y de infelicidad.

Nuestro sistema de redes neuronales es un mecanismo de supervivencia diseñado por la evolución. La solución que ha encontrado ésta para nuestra especie, el pensamiento racional y consciente, nos ha convertido en la criatura más exitosa de nuestro planeta desde el punto de vista adaptativo, pero hemos pagado por ello una serie de “precios evolutivos”. El más obvio es tal vez la conciencia de nuestra propia muerte. Otro, la falta de un mecanismo “natural” para frenar la cadena de nuestros propios pensamientos, que nuestra biología mantiene en funcionamiento como un centinela siempre alerta. Es fácil comprobar que, en una situación normal, no de meditación, nos resulta imposible interrumpir el hilo de nuestros pensamientos conscientes: en cuanto dejamos la mente en blanco, un nuevo pensamiento que permanecía en “stand-by” en una red paralela llena nuestro espacio consciente.

Romper la cadena de pensamientos a través de la meditación requiere cierta práctica (dejarse guiar por un experto facilita el proceso, desde luego). Algunas personas vacían su mente concentrando su atención en el propio mecanismo de su pensamiento: es lo que se llama la función metacognitiva del cerebro, que nos permite convertirnos en observadores de nosotros mismos. Otras repiten de forma monótona una o más palabras hasta que éstas pierden todo su significado, lo que se conoce como “mantra”. Eckart Tolle, uno de los grandes maestros de la meditación, asegura que basta con concentrarse en el momento presente, en lo que pasa en este instante mismo. De esta forma, se interrumpe lo que él llama el “tiempo psicológico”, que nos sitúa siempre en el pasado y en el futuro, sea para recordar o sea para planificar y anticipar, lo que suele traer secuelas de sentimientos de culpa por un lado y ansiedad y estrés por otro.

Curiosamente, en cuanto nos situamos durante un rato en ese presente mental, el cerebro genera por sí solo serotonina, dopamina y otras sustancias que proporcionan bienestar, algo que cualquiera puede comprobar experimentalmente de la forma más sencilla. Esto refuerza la teoría de que nuestra capacidad de anticipar el futuro y de recordar el pasado (dos adaptaciones de increíble valor evolutivo) nos han hecho pagar un precio muy alto en forma de infelicidad personal. Esta forma de meditación no requiere ningún retiro espiritual ni técnicas especiales, sino que puede llevarse a cabo en cualquier lugar. No se trata, por supuesto, de abandonar todo pensamiento sobre el pasado y el futuro, sino de restringirlos a lo necesario, en la medida de lo posible, y tratar de pasar la mayor parte del tiempo en el presente.

 

Los canabinoides sedantes, CBD o CBN, pueden ayudar a a la meditación por su efecto relajante

 

El uso de una sustancia como el cannabis puede ayudar a conseguir interrumpir las cadenas del pensamiento y el llamado “tiempo psicológico”, para de esta forma vaciar la mente y situar al individuo en el momento presente. Se ha demostrado mediante pruebas científicas que determinados canabinoides de efecto sedante-relajante, como el cannabidiol (CBD) o el cannabinol (CBN), tienen  la propiedad de inhibir las sinapsis que permiten la circulación de las cadenas de pensamiento. Es por ello que la marihuana de variedades índicas, con un contenido reducido de tetrahidrocannabinol (THC) y mayores niveles de CBD y CBN, está siendo utilizada en tratamientos contra la hiperactividad o el síndrome de déficit de atención. Estos desórdenes están provocados por una hiperconectividad en las redes neuronales, que genera flujos descontrolados de cadenas de pensamientos y sensaciones.

Si vamos a usar el cannabis como medio de meditación, hay que prestar mucha atención a qué variedad escogemos, ya que las plantas tienen efectos muy diversos y a veces contrapuestos. Las variedades sativas, con alto contenido en THC (canabinoide de esfecto altamente psicoactivo), disparan la imaginación y de hecho pueden aumentar el flujo de cadenas de pensamientos: es el típico efecto energizante, eufórico, con risas y deseo de contacto social, que asociamos con el efecto sativo. En cambio, las variedades índicas puras o dominantes nos proporcionan el efecto sedante idóneo para inducirnos a la meditación. Lo más importante es que esto sea sólo el punto de partida, para que nosotros mismos entendamos el mecanismo de la meditación, con o sin el refuerzo de la marihuana.

Pablo Rubialez

Bloggero con más de 10 años de experiencia en el mundo del cannabis. Me apasionan las semillas y espero poder ayudaros a que os gusten tanto como a mi.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *